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Quimper es la capital de Cornouaille, en el suroeste de la Bretaña, y es también la capital administrativa de Finistère. Viviendo al ritmo de las mareas y situada entre siete colinas, Quimper ha sido siempre un lugar adorado por los pintores, con sus casas de entramado de madera, calles adoquinadas en el centro, flores junto a los muelles y restos de la antigua muralla medieval. En las afueras hay lugares muy pintorescos, y en el centro convergen los ríos Steir y el Odet.

Por toda la ciudad encontrará callejones encantadores que desembocan en pequeñas plazas llenas de flores, muchos jardines públicos, casas de granito o de fachadas de pizarra.

Vale la pena visitar una de las fábricas más antiguas de Francia, la H.B.Henriot, que fabrica cerámica típica bretona. Quimper es una ciudad muy típica, con su catedral consagrada a San Corentin, primer obispo de Cornouaille y amigo personal del rey Gradlon. Este fue el fundador de la ciudad y su estatua domina la catedral. La iglesia original que se erigía aquí, Notre-Dame, era del siglo XI, de estilo románico, pero más tarde se reconstruyó en estilo gótico. Este trabajo transcurrió durante seis siglos, terminándose en el siglo XIX. Las agujas de filigrana de piedra de 76 metros de altura se acabaron de construir en 1855. Recientemente la catedral ha pasado por un proceso de limpieza y restauración que ha durado 20 años. En la actualidad presenta un aspecto rejuvenecido y se aprecia mejor la claridad y el color de la piedra de esta obra de arte.

En el centro de la ciudad verá calles adoquinadas, con tiendas y casas con entramados de madera. En verano hay muchos visitantes especialmente durante la segunda mitad de julio, cuando unas 250.000 personas vienen a las fiestas de Cornouaille, con más de 200 actuaciones, procesiones y conciertos, incluso con instrumentos bretones como el “cornemuse” (un tipo de gaita) y la “bombarde” (parecido a un oboe).

El rio Odet cruza la ciudad y se pueden dar bonitos paseos por sus orillas y junto a los muelles llenos de flores. La capital del sur de Finistère seduce a numerosos visitantes. Se puede visitar el museo Bretón, situado en la torre Rohan, con una escalera de caracol muy especial, y colecciones de cerámica y muebles. Además, hay el museo de Bellas Artes con obras de los siglos XIV al XX, y donde también se pueden admirar obras de la escuela de Pont-Aven. Situado cerca del ayuntamiento, en la plaza de Saint Corentin, el museo está instalado en un palacio italiano de 1867 gracias al legado del conde Jean-Marie de Silguy, y se renovó y amplió en 1991. En el interior se pueden ver colecciones italianas del siglo XVII, flamencas y holandesas del siglo XVII y de francesas de los siglos XVII al XX. Quimper es una ciudad muy bonita y típicamente bretona.